Las vitaminas son esenciales para el crecimiento normal ye el desarrollo de un organismo. Usando la plantilla del ADN heredado de sus padres, el feto se empieza a desarrollar de los nutrientes que absorbe. Requiere la presencia de ciertas vitaminas y minerales en ciertos tiempos. Dichos nutrientes facilitan las reacciones químicas que producen, entre otras cosas, la piel, los huesos y músculos. Si existen serias deficiencias en uno o más de estos nutrientes, el niño puede sufrir enfermedades significativas.
Una vez que el crecimiento y desarrollo se completen, las vitaminas se vuelven nutrientes esenciales para el mantenimiento de la salud de las células, tejidos y órganos. También permiten que el individuo use eficientemente la energía química proveída por los alimentos que consume y ayudar a procesar las proteínas, carbohidratos y grasas requeridas por las reacciones bioquímicas.
La gente que consume una dieta variada casi nunca desarrollan deficiencias vitamínicas severas. En contraste, dietas restrictivas tienen la posibilidad de causar déficit vitamínicos prolongados, que pueden resultar en serias o fatales enfermedades. Debido a que el cuerpo humano no almacena la mayoría de las vitaminas, los humanos deben consumirlas regularmente para evitar su deficiencia. Evidencia científica en aumento demuestra que el perfil genético de un individuo juega un importante rol en la efectiva y eficiente utilización de las vitaminas
(ver Genes & Vitaminas).
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